A propósito del inicio de un nuevo proceso de reinscripción en la UASD he decidido publicar dos artículos que escribiera en enero y febrero pasados en ocasión del debate sobre la funcionalidad de la Plataforma Tecnológica de la UASD y la transparencia de su adquisición e instalación durante mi período rectoral 2005-2008.
La UASD, en los presentes problemas de funcionamiento de su plataforma tecnológica de servicios no está colapsando por crecimiento de su matrícula estudiantil ni por la ampliación de servicios que no habían sido contemplados anteriormente, que pudiera sustentar la idea peregrina de que la solución contratada en el 2006 fuera insuficiente y por lo tanto, una decisión equivocada.
Esto lo demuestra el hecho de que en la actualidad  sólo hay 22 mil alumnos mas que los que se atendía con la misma plataforma, cuando esta todavía no estaba completamente instalada, en el año 2007 (Ver cuadro 1)

 Cantidad de Estudiantes Según Sede y Centros Regionales 2007-2

CAMPUS Antes Prorroga Despues Prorroga

Dif

2007-2

Dif

Sede

104.839

105.801

962

   102,920

2.881

Curve

1.17

1.176

6

        1,081

95

Curso

5.842

5.917

75

        5,690

227

Cursa

13.169

13.506

337

      12,875

631

Curo

4.955

4.995

40

        5,035

-40

Cure

4.727

4.766

39

        4,335

431

Cura

2.405

2.417

12

        2,292

125

Curno

4.69

4.722

32

        4,695

27

Curne

14.219

14.323

104

      13,968

355

Curna

3.936

3.96

24

        3,862

98

Curhama

1.208

1.226

18

        1,177

49

Curcen

404

438

34

           160

278

Curce

3.091

3.116

25

        3,024

92

Totales

164.655

166.363

1.708

   161,114   

5.249

Fuente: Informática UASD, enero 2008.

Yo recibí una UASD caminando en “carro de palitos” y la “desaparecí” del mapa físico, creando el mundo de lo virtual en gestión de procesos. Durante mi mandato las dificultades con la plataforma fueron las propias de un recurso en proceso de instalación y desarrollo inicial. A los que me siguieron les correspondió continuar la  tarea, a los usuarios de los servicios les corresponde juzgar las actuaciones de cada quien.

Dos datos para la historia de la irresponsabilidad (con el perdón de los historiadores) en la UASD: 1) en este largo proceso que se inicia en el 1999, cuando yo era Vicerrector Docente, quién selecciona la opción de la Plataforma es un equipo técnico de la UASD, encabezado por Mateo Aquino Febrillet, a la sazón Vicerrector Administrativo, cuando después de un viaje de evaluación al exterior con ese propósito, firma un informe junto al director de Informática, José Horacio Cabrera, haciendo la recomendación positiva, y 2) quien acude a valorar las virtudes y el éxito de la plataforma, a un evento Internacional en los Estados Unidos, financiado por la empresa suplidora, después de yo haber salido de la rectoría, fue Franklin García Fermín, en abril del 2008, en su condición de rector, para lo que incluso modificó un video que había sido preparado al final de mi período  para él hablar de las virtudes citadas, eliminado la parte de la grabación en la que yo intervenía.
A veces siento que se me quiere quieren asignar el papel de villano en la UASD, por lo que hice en mi calidad de rector en el período 2005-2008, les diré a los que estén detrás de aquel “reportaje independiente” publicado en la prensa nacional, que  asumo plenamente todas y cada una de las decisiones que adopté y que me siento muy orgulloso de haber encontrado una UASD obsoleta en materia  tecnológica  y haberla dejado en un proceso de franca modernización y cambio de en sus infraestructuras, tecnologías de la información y la comunicación y en la calidad de sus recursos humanos y procesos académicos.
Para los que creen que el asunto de la plataforma tecnológica fue un asunto exclusivamente de recursos económicos, debo decirle que al momento de salir de la rectoría de la UASD se habían pagado US$13,637,271.00 de los CATORCE MILLONES DE DOLARES US$14,000,000.00 registrados en el contrato principal y pendientes de ejecución, y por lo tanto de pago, un contrato complementario por US$2,500,000.00. Que evidentemente, dada la finalización de mi mandato, me era imposible asumir, porque entendí que le correspondería al siguiente rector tomar las decisiones respecto a sus prioridades y no podía saldar el total de las deudas sobre un contrato que aún no finalizaba en el cumplimiento de su ejecución.
Ambos contratos fueron aprobados por resolución del Consejo Universitario y en ninguno de los pagos intervino el área financiera de la UASD, porque fueron pagados directamente desde las cuentas del Banco Central, dado que correspondía a financiamiento mediante deuda pública internacional. La UASD no movió un solo centavo de sus obligaciones presupuestarias, ni me correspondía colocarlo en el presupuesto de aquel entonces porque la ejecución del proyecto no lo requería.
Tal y como lo han establecido sus vicerrectores administrativo y docente actuales, la verdad es que la UASD ha carecido de los recursos necesarios para responder a sus obligaciones académicas y en el marco de las precariedades en las que aun se desenvuelve, no obstante el aumento de su presupuesto para este año 2013, las actuales autoridades no han podido poner en marcha con eficiencia y eficacia las inversiones que vienen haciendo en la plataforma porque las mismas requieren de tiempo, para su desarrollo e implantación y la UASD no puede detener sus procesos para dar mantenimiento porque su funcionamiento actual le obliga a mantener los servicios por Internet bajo el criterio de 24/7, tal y como le sucede hasta a la propia banca comercial del país y de cualquier parte del mundo, cuando se encuentran en fase de implantación de nuevas plataformas o en cambios importantes de las que tienen en uso.
La realidad es que la UASD no ha podido responder a la inelasticidad de su oferta académica, cuando ella ha programado semestres regulares de 24 créditos por estudiante para planes de estudios de 4 años, y sólo oferta 15 créditos por estudiante por semestre, lo cual obligaría al alumno a tener que cursar asignaturas en el Verano si quisiera cumplir su carrera en el plazo de 8 semestres programados para Planes de Licenciatura de  4 años.
Se podría decir que así como en la Boda de Caná, parecería que en la UASD, hace falta un Jesucristo, para que al momento de esos muchachos ingresar a la plataforma de servicios se encuentren con los créditos suficientes, que está requiriendo una masa estudiantil que quiere avanzar en sus estudios, mostrando el nuevo signo positivo de este tiempo, para que sus necesidades sean satisfechas con el nivel de oferta académica que se les ofrece.
En el presente, la UASD requiere duplicar la cantidad de profesores y de secciones de clases que actualmente tiene y ofrece, migrar una mayor cantidad de asignaturas a su oferta virtual y reducir la cantidad de estudiantes por profesor y su carga de horas de docencia a la semana para resolver un problema que no es de carácter tecnológico, sino de recursos y de la planificación de la calidad.
Lo ideal es disponer de una oferta en cantidad de secciones de clases por asignaturas equivalentes a las necesidades que por período académico establece las estructura curricular de los planes de estudio, horarios variados para una población ocupada laboralmente en más de un 50%, de oferta diferenciada, según la dedicación a tiempo completo en los estudios, rendimiento académico y tasa de retiro de asignaturas por estudiante.
Se requiere una gestión más flexible de la administración docente, para que el embudo que va generando la tasa de deserción y la necesidad de asignaturas con secciones únicas, principalmente en las especializadas y de término, de forma tal que las mismas puedan ser cursadas a través de tutorías y  que los estudiantes que están terminando sus planes no tengan que esperar a la conformación de grupos mas numerosos para poder autorizar la apertura de una sección de este tipo.
Mejorar la programación del proceso de reinscripción, hasta alcanzar el ideal de selecciones abiertas, no por períodos cortos como lo es en la actualidad, de forma tal que los únicos cambios en la selección de asignaturas que haya que producir al momento de iniciarse un semestre académico, sea el resultado de un reajuste por los méritos alcanzados en el semestre recién finalizado.
No hay necesidad de someter a los 186 mil estudiantes a un proceso de reinscripción en 15 días, mucho menos programar las jornadas principalmente en las horas tardes de la noche y la madrugada, reeditando las dificultades horarias que vivieron los que vivimos la etapa de los procesos presenciales.
Por otro lado, he defendido y seguiré defendiendo la decisión que adoptó el Consejo Universitario de mi gestión de poner en marcha una Plataforma Tecnológica de Software Propietario y creo que hemos carecido de una explicación suficiente de esta decisión ante los universitarios y la opinión pública nacional que ha facilitado el trabajo de descrédito y de opinión malsana de algunas personas, entre las que destaco aquellas que se sintieron lesionada con la opción adoptada  reclamando derechos inexistentes.
El dilema del cambio en la UASD, para mi como rector fue condicionado por el hecho de que mi período era de tan sólo tres años y el proceso de gestión financiera del proyecto, planificación y diseño de la ejecución, la capacitación de los recursos humanos, la amplitud y complejidad en el desarrollo de los componentes de servicio estudiantil, recursos humanos docentes y administrativos y procesos de gestión financiera  requerían de tiempos muy superiores a lo que implica un período rectoral, con la agravante de la debilidad histórica institucional de que la gestión siguiente a la tuya casi siempre no le daba continuidad a los proyectos iniciados por las gestiones anteriores y lejos de ello, utilizaba como argumentos de sus propias limitaciones y carencias, el hecho de que el anterior no había concluido su tarea o que simplemente no era la mejor opción, iniciándose una nueva ruta que convertía a la UASD en el Castillo de Kafka.
El otro desafío de la modernización y el cambio era que había que involucrar a actores, fuerzas, corrientes, candidatos, dentro de tu mismo equipo de trabajo que o no creían en la ruta definida, o tenían el temor de que un resultado negativo del proceso afectara sus legítimas aspiraciones futuras. Recuerdo que para eliminar el uso del papel en los reportes de calificaciones académicas de los estudiantes, en lo que se invertían cientos de miles de dólares en suplidores de Miami, y forzar a administradores y profesores para que se reportaran las notas digitalmente, tuve que literalmente cargar con el cambio del proceso técnico, e indicar que era mi absoluta responsabilidad y que prefería que se registraran las notas en papel de envolver en un colmado antes que ceder a las presiones para que abandonara mi sueño de la digitalización de las calificaciones.
En furgones climatizados, invisibles a la UASD real, de los papeles físicos, estuvimos personalmente supervisando los trabajos de digitalización de mas de 6 millones de documentos de los expedientes de los estudiantes para colocarlos al acceso en línea  de estudiantes activos, pasivos y egresados, lo cual permitiría que vía Internet el usuario pudiera adquirir copias de sus documentos  de vida académica y personal depositados en la UASD al momento de su matriculación, complementando el acceso a las calificaciones, emisiones de certificaciones, record de notas y sus pagos  correspondientes. Siempre esperé que aquellos que fueron compromisarios conmigo, con el cambio en la UASD, fueran consecuentes con ello, ya no tan solo en el tiempo en el que estos dependían de mi liderazgo personal sino incluso a partir de que aquellos asumieran mi propio rol al sustituirme en mi salida de la rectoría.  Las fechas en los pagos subsiguientes a mi salida y de las iniciativas adoptadas después de febrero 2008, pueden ser una buena evidencia de si se cumplieron aquellos compromisos con el país de darle continuidad a los cambios en la UASD.
Cuando alcancé la rectoría de la UASD, ya el proyecto de Nueva Plataforma Tecnológica arrastraba 6 años de esfuerzos, incluyendo la gestión financiera, hecha no durante mi periodo sino en el del Presidente Hipólito Mejía, a quien le entregamos la primera versión, teniendo como testigo a todos los miembros del Consejo Universitario presentes allí, en el Palacio Nacional, ostentando yo el cargo de Vicerrector Docente de la UASD. Como nota jocosa registro aquí la respuesta del Presidente Mejía, al escuchar la vehemencia de mis argumentos, ponderando yo el salto cualitativo que implicarían la virtualidad de los procesos en la UASD, en su estilo característico el presidente Mejía, me preguntó si yo era familia de Leonel Fernández y a lo que le respondí diciéndole que lo era antes y seguía siendo mi primo como cariñosamente me ha llamado, desde las aulas de la Escuela de Sociología, en la que enseñamos juntos. También debo decir aquí que allí mismo instruyó a alguien cercano suyo para que le diera curso al documento que le entregamos.
Debo refrescar algunas memorias, para recordarles que previo a la decisión de adquisición de esa plataforma tecnológica, evaluamos las experiencias nacionales de la PUCMM, INTEC (principalmente en el componente estudiantil y de servicios bibliográficos) y de la O&M, universidades que aparecían con algunos avance en la materia e incluso en el caso de la primera, había optado por el camino de desarrollar su propia plataforma, en este caso por más de seis años, teniendo a esa fecha todavía componentes por desarrollar y mejorar, con el agravante de que ni la inducción institucional a los procesos de cambio ni la dimensión cuantitativa de estas universidades tenían la complejidad de la UASD.
Incluso, visité uno de los principales Bancos de la República Dominicana, siendo Vicerrector Docente, para observar como funcionaba su plataforma tecnológica, dada la similitud con la UASD en su organización institucional de una sede y extensiones en los pueblos del interior, con servicio 24/7 y todas sus operaciones en tiempo real.
La evaluación de estas experiencias me convencieron de que no era posible desarrollar en tres años una experiencia exitosa de cambio de plataforma de desarrollo propio y que lo mas conveniente era adquirir una plataforma que hubiese sido probada en América Latina, que tuviese la acreditación necesaria y que nos ofreciera la oportunidad de desarrollar recursos humanos y experticia institucional propias para en un período de 5 a 10 años ir construyendo nuestra propia plataforma que nos hiciera independiente de los servicios comprados.
La carencia de continuidad en muchos componentes, en la gestión posterior a la mía, en la que se redujo la prioridad en la inversión de los recursos en esta área y se redujo la muestra de interés de una parte de los funcionarios que debían estar al frente del cambio, dificultó que se lograra la inmersión plena de los actores internos de la UASD, en el  proceso de cambio.
Debo reconocer  el interés y  ejercicio del liderazgo personal, el sentido de prioridad  y los esfuerzos en la gestión de recursos realizados por el actual rector Mateo Aquino Febrillet, para que la Plataforma Tecnológica de la UASD  sea implantada con eficiencia y eficacia y teniendo que asumir los retrasos en los pagos de mantenimiento que anualmente requiere  la misma. Lamento incluso el hecho de que en las presentes circunstancias no esté mejor acompañado en el reclamo de que se otorguen los verdaderos apoyos que se requieren para poner en marcha los servicios estudiantiles que en las presentes circunstancias dan la apariencia de haber colapsado, por cuanto, reitero que, las causas fundamentales de funcionamiento de la actual Plataforma Tecnológica es el de la carencia de recursos para que ella sea alimentada con suficientes opciones de programación de asignaturas, espacios físicos y personal docente.
Se requiere una visión mas integral del sistema educativo dominicano para que se pueda comprender la necesidad de que la distribución de los fondos públicos sea mas equitativa por nivel educativo, y se hace necesario que la ciudadanía acompañe a los promotores del cambio interno en la UASD de la misma forma en que se hizo el acompañamiento en el reclamo del 4% para la educación preuniversitaria, o se considera sensato desde los ámbitos empresariales, el hecho de que se aumente los sueldos de los profesores del nivel preuniversitario y no se vea la necesidad de que UASD, siendo la principal institución pública responsable de la formación de los gestores de la administración y del conocimiento reciba el apoyo que requiere para producir su salto cualitativo hacia la calidad, y en este sentido no nos pueden venir con el viejo cliché de que la UASD ha abandonado esas metas porque el propio Estado hoy le reconoce los esfuerzos que las últimas gestiones han venido haciendo para que se corrijan los males de funcionamiento, se pongan en marcha los planes de mejora y alcancemos una UASD certificada, acreditada internacionalmente y respetada por todos y todas.
Finalmente considero que sacarle el cuerpo a esa verdadera realidad, de limitaciones de recursos para usar de forma politiquera esta causa para descalificar el trabajo hecho con seriedad y amor, es como pedirle a los estudiantes de Barahona, San Juan de la Maguana y Azua, que en su mayoría hacen uso del comedor universitario en la Sede Central, que vayan al Moderno Comedor, funcionalmente listo para atenderles en unos pocos minutos, con excelentes cocinas y frigoríficos, sin las largas colas, para servirles una migaja de pan con un vaso de agua no muy transparente.
Roberto Reyna Tejada
Ex rector UASD 2005-2008
26 de enero 2013

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