Condición Estructural de la UASD de hoy

La situación de la UASD hoy implica su colapso estructural: se han producido cambios importantes en el entorno social de la universidad y en el mundo de la educación superior y la UASD no produjo los ajustes a tiempo. Hoy luce desenfocada, aislada del favor de la sociedad y con pérdida de liderazgo en importantes áreas científicas y académicas.

El Estado latinoamericano cada vez reduce más su poder y tiene menos posibilidades de financiamiento de la educación superior pública y expresa carencia de compromiso con ella, en el caso dominicano va empeorando esa confianza, en la medida en que la propia UASD no forma parte de sus capacidades de respuesta a las demandas de la sociedad y por momentos más bien es parte de la carga de problemas, por ejemplo en lo que se refiere a la gobernanza social.

Desde el punto de vista estructural hoy la UASD es un proyecto con severas dificultades de pertinencia, cobertura, gobernanza interna, visión estratégica, calidad y de acreditación internacional. Son los grandes desafíos a los que nos encontramos abocados los que amamos a la UASD y trabajamos por un presente y futuro más digno. Hoy es una obligación ser un crítico de la situación actual desde adentro, para que no se pierda la esperanza de que en la Universidad habrá luz al final del túnel.

De la pertinencia de la UASD:

En las respuestas que ofrece a las necesidades de la población el 90 % de su oferta curricular se ha mantenido estática durante los últimos 30 años y carece de mecanismos eficientes de actualización en tiempo.

A la fecha, la UASD carece de un estudio de las necesidades nacionales en materia de recursos humanos, mantiene el acceso abierto a todas las carreras sin preguntarse por el destino de sus egresados, en un mercado y sociedad cuyas demandas específicas requieren de un perfil de egreso coherente con las necesidades de los usuarios de fuerza laboral profesional.

La UASD carece hoy de un estudio de impacto de los resultado de la profesionalización, que es su función más extendida, ¿cuál es el nivel de empleabilidad?, cuál es el nivel salarial que alcanzan sus egresados para iguales funciones desempeñadas por egresados de otras universidades? ¿Cuál es el nivel de satisfacción de los empleadores respecto a las competencias, formación y valores de los egresados de la UASD? ¿Cuál es la mejora que se ha producido al interior de la UASD a partir de los resultados de las evaluaciones aplicadas en los programas de evaluación de profesionales existentes en las áreas de medicina, educación, justicia, cuando han requerido a profesionales egresados del sistema educativo superior (examen de residencia médica, examen de ingreso a la Escuela del Ministerio Público, Escuela Nacional de la  Judicatura? ¿Cuál es el alcance y resultado de los programas de movilidad estudiantil, profesoral y de investigadores de la región en la que se encuentra inserta la Universidad? ¿Cuál es la correlación que se está dando hoy entre los roles que desempeñan nuestros egresados en sus lugares de empleos y las competencias que estos han desarrollado durante su formación? ¿Cuál es el nivel de empleo, subempleo y desocupación de los egresados de la UASD respecto al resto de los egresados del sistema?.

Se puede argumentar que esas carencias son sistémicas, en el caso dominicano y que de ello adolecen el resto de las instituciones, en grado, circunstancias y áreas parecidas pero la diferencia radica en que la UAD hoy tiene el peso del 50% del sistema nacional de educación superior, solo en la función de profesionalización, tiene la responsabilidad de la educación superior pública, por su carácter estatal y tendría un impacto significativo sobre el resto del sistema, todo aquello que acontezca o deje de acontecer en esta Universidad.

Con la agravante de que teniendo en el interior de su matrícula al 66 % perteneciente al quintil más bajo de ingresos de la población en edad de escolarización superior, con la atención mayoritaria a la población de más bajo rendimiento proveniente de la formación secundaria o media, como lo han indicado las pruebas POMA aplicadas en la UASD y en el país, proviniendo de familias que en una gran proporción provienen de familias aspirantes a su primer profesional, solo se legitima en el valor de capital social que implica ese perfil de su población estudiantil y en la elefantiasis de su peso cuantitativo, resultante de que ella es la única opción de los más pobres, los cuales al entrar a una universidad que no le está recibiendo con la conciencia plena de esa realidad no le está ofreciendo las opciones que viabilicen el  éxito ya no solo en el acceso a la educación superior pública, sino también a su permanencia y egreso profesional y a su inserción exitosa en el mercado laboral.

Los uasdianos deberíamos pedir perdón a los pobres del país por no ofrecerle opciones reales de éxito, de acompañamiento en la lucha por la superación de las debilidades del sistema preuniversitario que le egresa, en la creación de los soportes que requieren para poder mantenerse cursando con éxito su carrera y por construirles falsas esperanzas de éxito en carreras que en muchos casos presentan sobresaturación respecto al mercado de empleos.

Los universitarios de la UASD nos hemos colocado en un nicho de confort que no nos permite ver que lo que hemos estado haciendo desde hace 30 años ya no puede seguir siendo lo mismo y que el cambio requiere un precio y un esfuerzo de respuesta innovadora, de apertura a la sociedad para que ella sea parte de la reingeniería que necesita nuestra amada UASD.

La UASD hoy, ella no puede sola, requiere acompañamiento, junto al respeto de su autonomía, pero bajo el nuevo concepto de autonomía responsable, su desarrollo endogámico actual es contrario a sus posibilidades de supervivencia y desarrollo institucional.

La necesidad de una UASD más pertinente y actualizada, va más allá de la simple propuesta de un portafolio de nuevas carreras, incluyendo las técnicas y tecnológicas superiores, pasa por responder al cambio del cómo se enseña, cómo se aprende, cómo se hace ciencia hoy y la instalación de los mecanismos idóneos para una articulación adecuada entre la universidad y el mercado laboral dominicano, entre la universidad y el resto del Estado y con las demás instituciones de educación superior del país.

De la política de acceso a la UASD y la cobertura de la educación superior dominicana:

Hasta ahora la UASD, sin proponérselo e incluso con un discurso formal contrario, ha sido un instrumento de la política de parqueo de la fuerza laboral joven del país, al mantener una política de puertas abiertas que le debilita institucionalmente, por cuanto deteriora su calidad y empeora su propia imagen.

El Estado se auto satisface con la estadística de que 39 de cada 100 jóvenes egresados de bachillerato acceden a la educación superior, en la ruta hacia la meta estratégica del 50% para el año 2030. Pero ¿cuál es la realidad de esa cifra, más allá de esos 61 bachilleres de cada 100 que están fuera del sistema y de que el Estado Dominicano es compromisario con la política de acceso universal, en base a mérito y calidad, promovida por las Naciones Unidas?

La UASD representa casi el 50% de la matricula total del sistema, pero acontece que en los últimos 5 años muestra un estancamiento en el crecimiento absoluto de su matrícula, mientras relativamente se reduce respecto al resto de las IES privadas del país, las que incluso ahora han ampliado su nivel de participación al amparo de las crisis de la UASD y de la nueva política del MESCyT de privilegiar las becas de postgrado para el extranjero y de cobertura del 50% de costo de la matrícula de una parte de la matrícula estudiantil superior privada.

La realidad es que a pesar de que por la existencia de excelentes infraestructuras y equipamientos en la mayoría de los recintos y centros regionales de la UASD, tiene aún oportunidades de recibir más estudiantes en estos lugares, por la realidad de su actual situación de crisis estructural. La UASD da síntomas de haber llegado a su techo de crecimiento, con la agravante de que mantiene en su interior a la quinta parte de su matrícula, alrededor de 40 mil alumnos en una situación de encierro que no le permite avanzar hacia sus carreras por una errónea política de acceso, rigidez de la gestión curricular y dificultades de oferta de asignaturas, que les amenaza con permanecer varios años estancada en la formación básica sin avanzar a las asignaturas de sus carreras seleccionadas, con baja carga de asignatura, alta tasa de repitencia y deserción, grupo que se reproduce circularmente con la llegada cada semestre de nuevos estudiantes en las mismas condiciones de los anteriores.

El país y la UASD no pueden conformarse con el hecho de que solo 1 de cada 5 que ingresan a la UASD se gradúen, la inmensa mayoría en unas pocas carreras y en varias de ellas con la calidad cuestionada, así no habrá desarrollo para el país y se continuarán reproduciendo las brechas de desigualdad social, alta tasa de desempleo y bajos índices de competitividad.

La UASD podría mantener la cantidad de 10 mil egresados por año, pero a un costo económico y social alto para la propia universidad y el país, con una alta concentración en tan solo 10 carreras, mientras mantiene la oferta de 119 títulos. El país no puede seguir dándose ese “lujo”, porque esto impacta la sobre edad en la educación superior e implica pérdidas considerables en sus indicadores de productividad y de servicios.

La ausencia o reducción de la demanda de empleo de la juventud universitaria, o de recursos para el emprendurismo asociados al fomento de las pymes, en su esperanza de mejores oportunidades al amparo de la profesionalización, no debe ser atendida por la UASD como un mérito institucional y social, al precio de su propia ineficiencia y de la pérdida de credibilidad pública.

La UASD no puede seguir asumiendo la política de recibir a todo el que aspire a una carrera universitaria, responsabilidad que corresponde al Estado (el mismo que tampoco la financia adecuadamente) y mucho menos al precio del cuestionamiento y la perdida de la credibilidad pública, sin que sus intelectuales asuman corporativamente el proyecto social de universidad pública, eficiente, de calidad, creíble, pertinente, como sucede hoy en las más importantes universidades públicas de América Latina y Europa, que son verdaderas universidades que apuestan al crecimiento junto con la calidad.

¿Qué mérito tiene tener una matrícula de más de 200 mil estudiantes si estos se mantienen allí en el 80% de los casos en un círculo vicioso de retiro y reingreso, con baja posibilidad de salida y una permanencia del doble del tiempo establecido para una carrera y con una calidad cuestionada?

Se requiere restablecer las pruebas diagnósticas de ingreso para los nuevos estudiantes, programa de nivelación académica para los que aspiran a ingresar y que no alcanzan las condiciones mínimas de formación preuniversitaria y el establecimiento de números clausus, o techo de ingreso de nuevos estudiantes, para aquellas carreras que se determinen estén sobresaturadas y solo recibir una cantidad de estudiantes que se corresponda con su capacidad financiera y organizacional reales, competir Por recibir a los mejores egresados del bachillerato con las demás IES, sin importar su origen social, porque no hacerlo así sería seguir condenando a los más pobres a educación superior de mala calidad y a mantenerlos en el círculo vicioso de la desigualdad social.

La UASD y la Calidad

Necesitamos recuperar la confianza de la sociedad dominicana en la UASD  y esto requiere que su reingeniería tenga como eje central la calidad de la educación superior y de la producción, difusión y transferencia del conocimiento científico.

Hoy Ser la Primada y la más grande no nos asegura su permanencia en el tiempo, la UASD debe asumir la construcción de un sistema institucional de aseguramiento de la calidad, se requiere que su vida cotidiana responda a una planificación estratégica integral y concertada con su comunidad académica y el país.

La UASD debe pasar ahora a un proceso de auto evaluación, evaluación externa y acreditación nacional e internacional de las 10 carreras más importantes, por su impacto social, mientras pone en marcha el plan de mejoramiento que ya les han indicado en su acreditación institucional y en la última evaluación quinquenal del MESCyT.

La UASD debe darle el ejemplo a las demás instituciones de educación superior del país, mejorando sus sistemas de selección de nuevo personal docente e investigador y procediendo a la evaluación y certificación externa de todo su personal académico.

De igual forma debe habilitar un programa de movilidad profesoral y de investigadores con las instituciones de educación superior de prestigio internacional con las que mantiene acuerdos y con otras, contando con el apoyo del MESCyT. Acompañar este proceso con un gran programa de habilitación del docente de la educación superior y de formación de los académicos en servicio actualmente. La calidad debe atravesar toda la preocupación del docente de todos los niveles, superando la separación de lo preuniversitario y lo universitario, con una visión sistémica.

Agotado ese proceso, deberá darle continuidad a la meta incorporando las demás carreras siguiendo los criterios anteriores. Para realizar esos cambios debe actualizar sus normativas internas e integrarse al esfuerzo sistémico por la calidad de la educación superior que deberá de actualizar la Ley 139-01 que rige la educación superior, la ciencia y la tecnología en nuestro país y establecer un verdadero sistema nacional de aseguramiento de la calidad que establezca la regulación, el control y el fomento de la educación superior.

La UASD posee una marca país corporativa, como Primera Universidad de América, que tiene que ser asociada más que a la cobertura de matrícula a la calidad de sus egresados, a sus niveles de empleabilidad y de inserción productiva como generador de nuevos empleos.

La Gobernanza de la UASD:

Una área que en la UASD requiere de cambios radicales es el de su gobernanza, porque sin resolver este asunto es imposible que se puedan producir el resto de los cambios que ella requiere.

La UASD ha pasado de ser una institución promotora del compromiso con el cambio y el bienestar social a una institución conservadora, de gestión endogámica, con mecanismos internos que reproducen viejas prácticas  basadas en los vicios clientelares y de mercado que hoy dominan la escena política nacional. Ha perdido su función de espejo social que indica horizontes a la reproducción de la imagen reflejo de la sociedad.

Las organizaciones universitarias reflejan baja legitimidad democrática en sus funciones de representación corporativa de los actores académicos, impactando la gobernanza institucional que se estructura a partir de los mismos mecanismos y espacios organizativos de elecciones gremiales. La democracia universitaria no es hoy ni siquiera una caricatura de lo que nos dejó como herencia el Movimiento Renovador de 1966, mientras para los actores más dinámicos de la Universidad sus expresiones organizativas son una evidencia de la dispersión, atomización e inexistencia de un proyecto institucional claro que se refleje en sus autoridades y en la actuación de los miembros de sus organismos de gobierno.

La existencia del exclusivo método electoral para estructurar sus órganos de gobierno desde la Catedra hasta el Claustro y la prohibición de la reelección en todos los niveles institucionales de gestión, generan las pérdidas de las experiencias de su talento humano y colocan a todas sus autoridades en una aspiración hacia posiciones superiores, de menor cantidad, lo cual somete a la institucionalidad universitaria a fuertes tensiones e irracionalidades en las conductas.

Es necesario que la estructura de gestión de la vida académica de las cátedras, las escuelas y los institutos de investigación dejen de ser organismos estructurados por elección para pasar a ser escogidos sus integrantes a partir de rigurosos concursos externos de oposición en el que la UASD supere su endogamia y se dé la oportunidad de escoger los mejores recursos humanos del sistema nacional de educación superior y en el que sus propios recursos internos de la universidad se validen en franca competencia transparente y de calidad.

Se requiere la reestructuración de su órgano máximo de gobierno, el Consejo Universitario, para que al igual que en el CONESCyT, del MESCyT, y el Consejo  Nacional de Educación Superior, del MINERD, el Estado Dominicano se asegure de que  allí estén representados todos los actores involucrados en los insumos, procesos y resultados de la educación superior, el propio gobierno central (a través de sus representantes que gestionan la educación en los dos niveles ministeriales), los empresarios, los egresados y otros.

Ha llegado la hora de que los uasdianos que hemos creído y apostado al desarrollo de una educación superior descentralizada demos el paso que han dado otras universidades públicas de la región, al promover la autonomización real de los recintos y centros universitarios regionales de la UASD, dando paso a verdaderas universidades regionales MODELO UASD, con autonomía financiera y administrativa, oferta curricular coherente con sus necesidades particulares de desarrollo regional y claustro propio, cumpliendo con el principio establecido en el Estatuto vigente de la UASD, cuando indica que ella es un subsistema de educación superior público y reconociendo que después de 47 años produciendo egresados y gestionando la educación superior en el interior del país, ya tienen los pantalones largos para asumir su propio destino.

Hoy ningún rector y hasta el propio Consejo Universitario están en condiciones de poder dirigir desde la Sede Central en Santo Domingo el desarrollo de la vida institucional de las expresiones territoriales que tiene la UASD en sus 19 recintos, centros y subcentros, por lo que a la descentralización, también se le debe acompañar de una gestión flexible del curriculum, la concentración de las labores de profesionalización y de investigación en aquellos campus donde mayor desarrollo y fortalezas presenten y permitir una movilidad estudiantil nacional que le dé racionalidad a la inversión, al uso del tiempo de duración en los estudios y faciliten las oportunidades de egreso con una educación superior de calidad, esta reestructuración requerirá de un estudio profundo que evite la improvisación y la imposición de grupos de intereses ajenos a los propósitos antes expuestos y aseguren una debida articulación de las necesidades nacionales y regionales del país.

De esta forma se asegurará que la universidad estatal sea un instrumento fundamental del cumplimiento de las políticaspúblicas de la educación superior, la ciencia, la tecnología y la cultura de la República Dominicana.

El Financiamiento de la UASD:

Soy de los que creen que fortalecer el financiamiento de la UASD en las actuales condiciones sería un acto de irresponsabilidad de Estado, sería invertir en fondos perdidos, se requiere una inversión superior al 5% del presupuesta nacional (35,000 millones de pesos) reclamados históricamente por la UASD, para el financiamiento de la calidad de la  educación superior, el relanzamiento del subsistema de ciencia y tecnología, tomando como soportes a la UASD y al MESCyT, pero, responsablemente digo que en el actual estado de cosas en la UASD no hay seguridad de que sus estructuras institucionales estén en condiciones de invertirlo en lo que le hace falta a la UASD y al país.

Es evidente que para producirse estas profundas transformaciones  se requiere de un gran acuerdo nacional, como el pacto nacional por la calidad de la educación superior, que ya fue firmado por la UASD en el 2012, y que se visualice como una extensión de este. Porque el fortalecimiento de la UASD es al mismo tiempo el fortalecimiento del sistema de educación, superior, ciencia y tecnología del país, de la  educación superior pública y privada, porque su excelencia, su pertinencia y su calidad se convertirá en el referente obligado para el resto de las instituciones de país.

Soy abanderado de la educación superior pública, pero esta como lo establece nuestra constitución de 2010, debe ser de calidad, pertinentes socialmente y garante de la equidad y el mérito de los ciudadanos y ciudadanas dominicanos y dominicanas, el fortalecimiento de la UASD ha de pasar porque sus decenas de grupos internos y centros de interés entiendan que todos son medio y no fin en si mismo, del proyecto de nación y que lo que le da sentido a la Universidad es que ella sea capaz de ser útil a la sociedad, única dueña de la UASD.

Profesor Roberto Reyna Tejada
Activo en la UASD desde el 15 de octubre de 1979, hasta la actualidad.
Exrector UASD 2005-2008

2 thoughts on “La UASD que necesita el País

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